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Ayudas AEDID para la cultura

ABIERTA LA CONVOCATORIA DE AYUDAS IBERESCENA 2017-2018
HASTA EL 29 DE SEPTIEMBRE

 

Las solicitudes podrán enviarse únicamente a través del siguiente enlace: 

solicitudes.iberescena.org

 

NOTICIAS

Estreno de la coproducción "La brisa", México

El “Bar La Brisa” ha sido considerado por algunos como un lugar de “resistencia cultural” en Ciudad Juárez, durante la década de los noventa. Hay quienes dicen que era un sitio donde se fusionaba una clientela heterogénea y dispendiosa, como suele ocurrir en algunas zonas fronterizas. Después de diez años de operación el lugar fue incendiado por un grupo de vándalos. Nunca se aclararon las razones que produjeron el atentado sin embargo, el suceso forma parte de la cadena de eventos siniestros que marcaron el inicio de una realidad nacional que pronto sería completamente dominada por una violencia criminal, militar y política sin precedentes. Como es fácil imaginar, al paso del tiempo, las memorias de aquel espacio se han convertido tristemente en un objeto de nostalgia y melancolía porque de éste no pudo recuperarse nada. De aquella cervecería sólo queda una fachada con su nombre rotulado y es solamente uno más de los numerosos inmuebles abandonados que forman parte del paisaje actual de Ciudad Juárez. No persiste nada de aquellos tiempos de esplendor más que algunas imágenes incompletas, de la historia del lugar sólo quedan restos y las mujeres que fundaron ese espacio no son localizables, han desaparecido.


Esté trabajo retoma únicamente el nombre de aquella cantina pero se encuentra lejos de la intención de recolectar las memorias históricas de aquel acontecimiento. En todo caso, para nosotras, esta puesta en escena es el recuento de una búsqueda de tres distintos objetos personales que juntas creíamos desear pero que, desde el principio, sabíamos que no teníamos a la mano. Así, iniciamos una búsqueda conjunta encaminada a alcanzar un propósito fijo, a pesar de no haberlo formulado. Como es fácil de imaginar, durante ese recorrido aparecieron cosas fortuitas, sucesos inesperados, encuentros discretos que nos permitían reconocer a cada momento que habíamos encontrado “algo”. Pero ¿en que medida podría servirnos eso que encontrábamos para identificar aquello que buscábamos, que por lo demás no sabíamos lo que era? Alguien nos dijo que aquella búsqueda empecinada era una necedad tan grande como querer coreografiar el polvo.
–Tres tristes tigres tragaban trigo en un triste trigal–